Lanzarote es conocida por sus volcanes y playas, pero quienes se alejan de los senderos turísticos descubren un mundo diferente: costas salvajes, barrancos profundos y caminos apenas transitados que pocos conocen. Para los amantes del senderismo y la naturaleza, estas rutas secretas ofrecen libertad, silencio y conexión auténtica con el alma volcánica de la isla.
¿Por qué explorar senderos poco transitados?
Más allá de rutas populares como Caldera Blanca o Timanfaya, Lanzarote esconde decenas de recorridos a través de campos de lava, hacia calas solitarias o valles verdes. En estos lugares reina la paz y la autenticidad: flora endémica, miradores únicos y paisajes que parecen de otro planeta. Muchos de estos caminos apenas están señalizados, así que cada excursión es una pequeña aventura y una invitación a descubrir la naturaleza sin prisas.
Las mejores rutas secretas de Lanzarote
1. Las Grietas – Tías
A las afueras de Tías se encuentra uno de los lugares más espectaculares de Lanzarote: Las Grietas. Estos cañones volcánicos estrechos son ideales para fotografiar, especialmente con la luz suave de la mañana o el atardecer. La ruta es corta y sencilla si llevas buen calzado. Busca pequeñas plantas y lagartos entre las grietas, y disfruta del juego de luces y sombras sobre las paredes de roca.
2. Playa del Paso – La playa de lava secreta
Desde El Golfo, un sendero poco frecuentado cruza el campo de lava hasta la Playa del Paso, una playa negra y salvaje sin turismo. La ruta (1,5 horas ida y vuelta) atraviesa formaciones volcánicas increíbles y el rugido del océano acompaña tus pasos. Ir al amanecer o al atardecer es lo mejor. No se recomienda el baño, pero el lugar es perfecto para un picnic y para sentir la fuerza de la naturaleza.
3. Cueva de Ortiz y Barranco del Quíquere
Cerca de Mácher, un sendero lleva a una cueva natural y un barranco profundo esculpido por riadas antiguas. Pocos conocen este recorrido, que ofrece vistas al mar y a Puerto del Carmen. En primavera, todo se llena de flores silvestres. Es una ruta ideal para exploradores tranquilos y familias.
4. Barranco de Tenegüime – El valle olvidado
Entre Guatiza y Mala, este barranco profundo atraviesa el noreste de la isla. El sendero discurre entre rocas volcánicas, higueras y plantas autóctonas; si tienes suerte verás aves raras. En primavera, el valle se cubre de flores. Aquí reinan el silencio y la sensación de estar muy lejos de todo.
5. Los Ajaches – Montañas antiguas y calas ocultas
Al sur de Femés se extienden las montañas más antiguas de Lanzarote, atravesadas por antiguos caminos de pastores. Desde Femés puedes caminar hasta calas escondidas como Playa del Pozo o subir al Pico Redondo para disfrutar de vistas sobre Papagayo y Fuerteventura. Los senderos no están bien marcados: lleva mapa o GPS y muchas ganas de aventura.
Consejos y respeto por la naturaleza – Senderismo responsable
Para explorar el lado más salvaje de Lanzarote, prepárate bien: lleva suficiente agua, protector solar, snacks y gorra. El sol es intenso incluso en invierno y las rocas volcánicas pueden ser muy cortantes, así que elige buen calzado. Descarga mapas offline o usa GPS, ya que muchos caminos secretos no están señalizados.
Lo más importante: cuida la naturaleza. Camina siempre por los senderos, recoge toda tu basura y no arranques ni pises plantas, muchas crecen muy lentamente y son especies protegidas. Observa los animales desde la distancia y evita hacer ruido. Disfruta de la luz especial del amanecer y del atardecer y, sobre todo, de la tranquilidad.
Tras la excursión, disfruta de un picnic con queso y vino local, o pasa por un mercadillo para llevarte un recuerdo artesanal inspirado en la naturaleza salvaje de Lanzarote. Muchos artistas locales se inspiran en estos paisajes para sus creaciones: un recuerdo perfecto de tu aventura.
Las rutas secretas de Lanzarote son un regalo para quienes buscan caminar despacio, descubrir paisajes auténticos y disfrutar de la naturaleza en silencio. Atrévete a ir más allá de lo habitual y encontrarás la magia más pura de la isla. Recuerda: cuidar estos lugares es el mejor regalo para el futuro de Lanzarote.